¿Alguna vez has notado que en las camisas y polos, los botones están del lado derecho para los hombres y del lado izquierdo para las mujeres? Mucha gente se pregunta por qué existe tal diferencia y sobre todo de dónde viene su origen.
Hay tres hipótesis que explicarían por qué los botones de la ropa de hombre y mujer están invertidos.
Supuesto 1
Durante el siglo XVII, solo las mujeres de cierta clase social que vivían en barrios de lujo usaban ropa abotonada para destacarse de los campesinos y afirmar su estatus. Por lo general, no se vestían solos y eran ayudados por sirvientes que los vestían y peinaban.
Como la mayoría de estas trabajadoras domésticas eran diestras, al igual que el resto de la población, les resultaba más fácil llevar los botones a la derecha cuando se colocaban de cara a sus señoras para vestirlas. Inicialmente, los botones iban del lado derecho de la cremallera, pero ante esta complicada situación, las costureras decidieron invertirlos para facilitar la labor de los sirvientes.
En cuanto a los hombres, los botones se ubican a la derecha porque vestían solos la mayor parte del tiempo. Si bien la ropa adornada con botones estaba reservada solo para hombres adinerados, al igual que las mujeres, estos se beneficiaron de la ayuda de ayuda de cámara y mayordomos que intervinieron solo para preparar la ropa y los accesorios que estaban a punto de usar . . Prefirieron vestirse solos, por lo que los botones permanecieron a la derecha.
Hipótesis 2
En la época medieval, las mujeres que habían dado a luz a varios hijos solían mantener su mano derecha siempre libre mientras cargaban a sus hijos con la mano/brazo izquierdo. Dado que los botones estaban colocados en el lado derecho de la ropa, no era fácil desabrocharlos cuando querían amamantar a sus hijos. En consecuencia, los botones se habrían colocado a la izquierda para facilitar esta operación y hacer que la cabeza del niño se deslice hacia el seno izquierdo para que la alimentación se realice con facilidad.
Además, mientras el niño se alimentaba, su madre podía deslizar el resto de su cuerpo debajo del lado derecho de su vestido para evitar que se resfriara.
Hipótesis 3
También en la época de la Edad Media, los hombres solían llevar espadas que podían desenvainar en cualquier momento para luchar o defenderse. Al igual que las madres lactantes, su mano derecha tenía que estar siempre disponible y operativa. Sin embargo, en invierno el frío corría el riesgo de adormecerlo, por lo que para evitar llegar metían la mano derecha debajo del lado izquierdo del abrigo y por tanto tenían que abotonarse y desabrocharse de derecha a izquierda para facilitar la operación.



